jueves 18 de junio de 2009

Una que sepamos todos!

Así como hace un tiempo (dos añitos para ser exactas) les presentamos al jóven intérprete de Tony Presidio (To To To To) hoy pasamos a mostrarles a otro artista callejero, cuyo escenario también son los ómnibus de nuestra querida Montevideo. No es tan bizarro artístico como el anterior, pero consideramos que tampoco tiene desperdicio.




Si no funciona el reproductor pueden ir a este link

(Exacto: es una foto para que el post no quede tan corto)





domingo 31 de mayo de 2009

Ay... el presente

Llegó la hora de demostrar que no hay hora, que el tiempo no te espera. Que sopla el viento y no para hablar cosas del viento y no te espera. Sigue el agua su cauce natural, sigue pasando, se ríe y no te espera. Y está el fuego quemando el tiempo, el agua, el viento, y no te espera.


Pareciera que te despertás un día y decís: ¿Fah, y yo cómo llegué hasta acá sin darme cuenta? Te empezás a acordar de aquellas ya lejanas charlas acerca del destino, las discusiones acerca de la felicidad en un ómnibus volviendo a tu casa a la madrugada, casualidades, causalidades, la iniciativa, el tiempo.

Y al recordar esa última palabra te entra la desesperación, inmediatamente agarrás tu agenda y la abrís en el día de hoy, (¿cómo podía haber llegado ya ese día?) acto seguido, con los ojos desorbitados buscas con la mirada esa lista. Esa lista que ya le dió dos vueltas al cuarto, que en su momento no te importó que llegara a cubrir hasta la ventana, haciendo que el cuarto tuviera que estar siempre alumbrado por una lamparita que iluminaba tan poco que es la causante de tengas que usar lentes.Todavía te falta hacer ese viaje, comprar esas cosas, conocer a esa gente, decirle algo a esa persona, volver a aquel lugar, mirar esas películas, reencontrarte con tus compañeros de escuela, ver a aquella banda en vivo, terminar infinidad de charlas pendientes, ver otro sol con forma de luna, aunque sea sólo uno más… y millones de etcéteras.

En un acto de desesperación agarras el pasaporte, metés algunas cosas en una mochila, a la vez que cazás el teléfono y te ponés a marcar infinidad de números a la vez, ensayas diálogos mentales, buscás un mapa, agarrás la revista del cable, revolvés entre tus cd´s, le das de comer al gato, aspiras la alfombra, lees un libro, aprendés a hacer un avión de papel, intentas que el café quede mas espumoso, le das play al reproductor de películas, intentás que te salga el paro de mano, mandás aquellas fotos por mail. Pero es en vano, son demasiadas cosas y poco tiempo, siempre hay poco tiempo. Lo tengo todo a medio hacer, me preguntaba si tal vez mañana... ojalá.


En ese preciso momento suena el pajarraco del reloj ese que tanto te molesta y siempre le reprochaste a tu madre haber comprado, pero que sin embargo seguiste conservando, como tantas otras cosas.